Pip: Ese blog de Antonio, donde una reseña de un libro puede durar más que el propio libro. Hoy, ancrugon se adentra en la obra póstuma de Almudena Grandes.
Mara: Exacto. El episodio de hoy gira en torno a Escalera interior, una recopilación de textos que reúne columnas, relatos y crónicas. Empecemos por ahí.
Escalera interior, de Almudena Grandes
Pip: El punto de partida es una pregunta sencilla pero no fácil: ¿qué queda de una escritora cuando se recogen sus textos más pequeños, los que no aspiraban a ser novela?
Mara: La respuesta que ofrece la reseña es contundente. Compilado por Elisa Ferrer, el libro reúne más de cien textos publicados en El País Semanal, y el veredicto es claro: "Da la sensación de estar ante una pieza que completa su obra desde un lugar muy humano: el de la escritora que mira, escucha y convierte lo pequeño en algo significativo."
Pip: Lo que eso significa en la práctica es que no estamos ante un libro de fondo de cajón. Es un retrato de Grandes desde dentro, desde los márgenes de su obra mayor.
Mara: El título lo explica bien. Una escalera interior es espacio de paso y de convivencia a la vez: olores de comida, ruidos domésticos, secretos de barrio. Grandes convierte ese lugar común en metáfora de la vida corriente.
Pip: Y lo puebla de personajes que uno no olvida fácilmente.
Mara: Sí. Desfilan figuras como la monja que descubre demasiado tarde que no tenía vocación, o Mercedes "la de los grifos", capaz de desafiar el franquismo con sus carnavales. Junto a ellos, temas centrales en su obra: memoria histórica, justicia social, maternidad, envejecimiento.
Pip: La reseña señala también que el libro no es uniforme, y que eso no es defecto sino encanto. Crónica periodística, cuento, ensayo: todo convive.
Mara: Eso refleja una seña de identidad de Grandes: nunca entendió la literatura como frontera rígida entre ficción y realidad, ni entre lo privado y lo colectivo. Una vivencia íntima puede acabar iluminando una época entera.
Pip: Aunque la reseña es honesta con las limitaciones. Cierta repetición temática, intensidad desigual entre textos, y quien busque narración continua encontrará algo más fragmentario.
Mara: Aun así, el conjunto forma un retrato coral de la España de finales del siglo XX y comienzos del XXI. La reseña lo formula así: son los peldaños de una misma escalera, piezas autónomas que construyen una visión de país desde abajo, desde la vida de la gente corriente.
Pip: No la puerta de entrada más obvia a su obra, entonces, pero quizá sí la más reveladora.
Mara: Exactamente. Aquí aparece menos la gran arquitecta de novelas y más la observadora aguda de lo cotidiano. Y la reseña cierra con una idea que se queda: en un tiempo tan acelerado como el nuestro, prestar atención a lo cercano sigue siendo una forma de inteligencia y también de resistencia.
Pip: Resistencia a través de los olores de cocina y las conversaciones de escalera. Hay peores formas de hacer literatura.
Mara: Y peores formas de recordar a alguien. La próxima vez, más lecturas desde Ese blog de Antonio.





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